El origen de los marcianos

Vida en Marte

Eran pocas las relaciones que se daban en Marte, mucho de ello se debía a que las mujeres no permanecían demasiado tiempo en aquel planeta y cuando regresaban a la Tierra contaban las carencias que habían vivido.

Las únicas mujeres que se quedaban eran las que no tenían a donde ir, Christina, la mesera de la nebulosa espacial era una de esas chicas que había perdido todo en el tercer planeta y deseaba iniciar de cero. Cuando volví al bar y nos conocimos mejor, me conto que a pesar de trabajar y vivir en un lugar como Marte se sentía a gusto sin importar que casi todo el tiempo tuviera que lidiar con idiotas. Después de pensar en aquello me di cuenta que yo también me sentía bien por estar en Marte. El ambiente en el planeta era tranquilizador y despreocupante, que importaba si la gente de la Tierra ya no quería venir a Marte, podíamos disfrutar de una nueva vida sin política, conflictos bélicos, guerras, ni diferencia de idiomas ya que todos hablaban el mismo, ahora teníamos la vida que la Tierra no podía darnos.

Fueron varias las pláticas que tuvimos, inclusive saliamos a cenar no pude llevarla a un buen lugar como lo habría hecho en la Tierra, pero al menos no terminamos en la nebulosa espacial respirando los gases emanados en la barra, en lugar de eso fuimos a un campo rojo de Marte acompañados de una botella barata de vino y la mejor vista del espacio y sus estrellas. En cuestión de un mes ya conocíamos cada rincón de nuestras camas, creo que la atmosfera que nos rodeaba permitió expresarnos tal y como éramos, la soledad del planeta nos convenció para vivir juntos.

Algunas veces salíamos a caminar por los valles rojos de Marte, luego nos dirigíamos a las infinitas dunas que nos rebelaban los misterios de la antigua vida animal y mirábamos especímenes tan parecidos a los que viven en los desiertos de la Tierra que nos transportaban de regreso.

Ambos fuimos felices por habernos encontrado en uno de los rincones más desolados del universo.

Algún tiempo después

Como era normal que no hubiese niños corriendo en Marte la noticia de nuestro bebé fue bien tomada por nuestros conocidos, me convertí de nuevo en la envidia de mis compañeros, la primera vez había sido por casarme con Christina. Ella decidió que nuestro hijo debía llamarse “Ray”, en honor a un escritor de no sé que. Recuerdo pansar “El nombre del primer marciano será Ray”.

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~ por Jack en diciembre 10, 2009.

5 comentarios to “El origen de los marcianos”

  1. Buena historia mi estimado, a ver si adaptamos el guión para una verdadera película e talento mexicano, éxito….

  2. oye, muy buenas las cosas que escribes, realmente me gustaron mucho, hasta hoy termine de leer todo tu blog, oye ¿has pensado en publicar? jajaja, te mando un fuerte abrazo y disfruta las vacaciones, ciao…

  3. Algunas veces salíamos a caminar por los
    valles rojos de Marte, luego nos dirigíamos a
    las infinitas dunas que nos rebelaban los
    misterios de la antigua vida animal y
    mirábamos especímenes tan parecidos a los
    que viven en los desiertos de la Tierra que nos transportaban de regreso. Ambos fuimos felices por habernos
    encontrado en uno de los rincones más
    desolados del universo.

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